Enfoque
ético preventivo para el consentimiento informado de pacientes que solicitan
una CPM.
El consentimiento informado es un principio ético
fundamental en la atención médica que va mucho más allá del mero acto de
obtener la firma en un formulario.
Es un proceso interactivo y continuo de comunicación entre
el profesional de la salud y la paciente, diseñado para garantizar que las
pacientes comprendan plenamente y acepten voluntariamente las intervenciones
médicas propuestas. Este proceso implica un intercambio exhaustivo de
información, que incluye la naturaleza del procedimiento, sus riesgos y
beneficios, las alternativas y los posibles resultados. Al participar en este
diálogo colaborativo, los profesionales de la salud no solo cumplen con sus
obligaciones éticas y legales, sino que también empoderan a los pacientes para
que tomen decisiones que se ajusten a sus valores, preferencias y mejores
intereses.
Un enfoque integral centrado en el paciente par CPM implica
lo siguiente:
1. Entrevista motivacional: explorar las razones de la
paciente para solicitar la cesárea mediante preguntas abiertas, escucha
reflexiva y una actitud imparcial.
2. Comprender las motivaciones de la paciente: identificar
los factores subyacentes que influyen en la preferencia por la cesárea, como el
miedo al dolor, experiencias traumáticas o de agresión sexual previas, o la
preocupación por el daño del suelo pélvico.
3. Evaluación de salud: evaluar afecciones preexistentes
como la obesidad, la hipertensión o la diabetes que puedan aumentar Riesgos
asociados con las cesáreas.
4. Revisión del historial obstétrico: analizar embarazos
previos, métodos de parto y complicaciones para fundamentar el plan de atención
actual.
5. Análisis de los objetivos reproductivos a largo plazo de
la paciente: los planes reproductivos futuros de la paciente influyen significativamente
en la asesoría de CPM, ya que los riesgos acumulativos de las cesáreas
repetidas hacen que el parto vaginal sea particularmente ventajoso para quienes
planean embarazos múltiples.
6. Atención perinatal informada sobre el trauma/evaluación
psicológica: la atención informada sobre el trauma en obstetricia representa un
enfoque que reconoce el impacto generalizado del trauma,. Este marco reconoce
que las pacientes pueden haber experimentado trauma, ya sea por experiencias
médicas previas, agresión sexual u otros eventos de la vida, e integra esta
conciencia en todos los aspectos de la atención, desde los exámenes de rutina
hasta las decisiones importantes sobre el parto.
Los profesionales clínicos deben utilizar de forma universal
prácticas basadas en el trauma para fortalecer el control de la paciente sobre
su propio cuerpo. Cuando sea necesario, realizar pruebas de detección de
agresión sexual y evaluaciones psicológicas utilizando herramientas validadas
7. Abordar los conceptos erróneos: corregir cualquier
malentendido sobre la seguridad y los riesgos relativos de la cesárea en
comparación con el parto vaginal, asegurando
Las decisiones se basan en información precisa.
8. Presentación de opciones y apoyo:
Discutir opciones como un mejor apoyo durante el parto,
técnicas para el manejo del dolor y apoyo psicológico, que puedan abordar las
inquietudes sin cirugía.
9. Información completa:
Explicar detalladamente los riesgos, beneficios y posibles
resultados tanto del parto por cesárea como por parto vaginal, incluyendo las
implicaciones a corto y largo plazo para la madre y el bebé.
10. Método de repaso: Pedir a las pacientes que expliquen la
información al profesional de la salud, confirmando su comprensión de los
puntos clave.
11. Diálogo continuo: Reconocer que el consentimiento
informado es un proceso dinámico, que puede requerir múltiples conversaciones
para garantizar una consideración exhaustiva de todos los factores.Establecer
planes claros para un apoyo constante durante el parto y definir el equipo de
parto puede ayudar a las pacientes a sentirse más seguras al elegir el parto
vaginal.
12. Incorporar herramientas de análisis de decisiones:
herramientas de análisis de decisiones, como las desarrolladas por el Consorcio
Qual-Dec, para mejorar el proceso de consentimiento Si bien no están muy
extendidas, estas herramientas pueden ayudar a garantizar que las pacientes
estén completamente informadas sobre los riesgos, beneficios y alternativas de
una manera equilibrada y completa.
Este enfoque integrado garantiza que las solicitudes de las
pacientes de CPM se basen en una comprensión clara de las implicaciones del
procedimiento. Establece una base de confianza entre la paciente y el
profesional de la salud, promoviendo una atención colaborativa que respeta la
autonomía de la paciente y, al mismo tiempo, equilibra la experiencia médica y
las consideraciones éticas. Este proceso imparcial permite a las pacientes
tomar decisiones informadas, alineadas con sus valores y bienestar general, a
la vez que cumple con la obligación ética del médico de brindar atención y
orientación óptimas.
Si una paciente
solicita una CDMR durante el período preparto, el consentimiento informado
para la CDMR idealmente debe obtenerse durante las visitas preparto y las
conversaciones deben tener lugar mucho antes del término, lo que permite una
exploración exhaustiva de los riesgos y beneficios, las implicaciones para la
recuperación y el impacto en futuros embarazos.
Esto permite un consentimiento informado sin presión de
tiempo y programar la CPM si se opta por esto. Por el contrario, una cesárea no programada
representa un escenario más complejo y urgente, en el que las mujeres solicitan
una cesárea sin indicaciones médicas tras su ingreso a la sala de partos, lo
que requiere una evaluación cuidadosa tanto del estado actual del trabajo de
parto como de los factores que influyen en esta solicitud urgente.
Una cesárea no programada requiere una evaluación cuidadosa
de la solicitud de la paciente, ya que los factores estresantes físicos y
emocionales del trabajo de parto, como el dolor, el agotamiento y la ansiedad,
pueden influir en el juicio y la decisión autónoma de la paciente.
Cuando una paciente solicita una CPM durante el parto, los
profesionales sanitarios no deben rechazar ni acceder de inmediato a la
solicitud, sino implementar un proceso de evaluación que incluya:
(1) determinar el motivo de la solicitud,
(2) evaluar el progreso del parto y el estado fetal,
(3) considerar la optimización del manejo del dolor y el
apoyo emocional,
(4) documentar una asesoría exhaustiva sobre los riesgos y
beneficios de una CPM, como el aumento de riesgos durante el parto activo en
comparación con la continuación hacia el parto vaginal, y
(5) evaluar la capacidad de toma de decisiones de la
paciente.
En definitiva, el manejo de la CPM intraparto requiere un
delicado equilibrio entre el respeto a la autonomía materna y el cumplimiento
de las responsabilidades profesionales, lo cual se logra mediante asesoría
basada en la evidencia, medidas de apoyo adecuadas y una documentación
minuciosa del proceso de consentimiento que reconozca las implicaciones
inmediatas y a largo plazo para la salud materno-fetal.
El imperativo ético de utilizar niveles de comprensión
adecuados para el proceso de consentimiento informado. Los documentos de
consentimiento informado deben redactarse en un lenguaje claro y comprensible
para garantizar que los pacientes comprendan plenamente los riesgos, beneficios
y alternativas de su atención, lo que les permitirá tomar decisiones
verdaderamente informadas sobre su atención.
Tanto los Centros para el Control y la Prevención de
Enfermedades (CDC) como los NIH enfatizan la importancia de la alfabetización
en salud y su efecto en la calidad de la atención y la comprensión del
paciente, así como la necesidad de utilizar un lenguaje sencillo al
proporcionar información al paciente. Las investigaciones demuestran
sistemáticamente que los materiales de salud a menudo superan el nivel de
lectura recomendado para estudiantes de sexto a octavo grado, y muchos están
escritos a un nivel de décimo a duodécimo grado o superior, mientras que el
adulto estadounidense promedio lee a un nivel de séptimo a octavo grado. Esta
discrepancia crea barreras significativas para la alfabetización en salud y una
atención eficaz