jueves, 22 de enero de 2026

CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 1

LECTURA Gynec online  AJOG- enero 2026


La cesárea a petición materna (CPM) se define como una cesárea primaria realizada a petición, en ausencia de indicaciones médicas maternas o fetales, ¹

Anteriormente, la CPM se denominaba "cesárea primaria electiva", pero el término era ambiguo, ya que podía abarcar diversos escenarios más allá de los basados ​​exclusivamente en la preferencia materna

Una CPM puede plantear problemas éticos al equilibrar las obligaciones de los médicos basadas en la beneficencia y la autonomía.

La tasa de CPM varía significativamente entre países, del 0,2 % al 42,0 %7, y llega hasta el 16 % en China y el 17 % en Australia, aunque el seguimiento preciso de las CPM es difícil debido a la documentación inconsistente y a la falta de codificación médica específica para los procedimientos.

Factores como las percepciones culturales, la autonomía de la paciente, la posible desinformación y las preferencias logísticas contribuyen al aumento de la CPM, lo que la convierte en un problema multifacético que trasciende el razonamiento clínico puro.

El marco ético para abordar la cesárea por solicitud materna se estableció inicialmente en la Conferencia sobre el Estado de la Ciencia de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de 2006, que brindó orientación sobre cómo equilibrar la autonomía materna con la evidencia médica.

Este análisis ampliado profundiza en cuestiones como el consentimiento informado, los sesgos cognitivos y la atención adaptada al trauma, a la vez que proporciona orientación práctica para los profesionales clínicos que abordan estas complejas decisiones, haciendo referencia a importante literatura previa.

Si bien la cesárea es una intervención que salva vidas cuando está médicamente indicada, sigue siendo un procedimiento quirúrgico mayor asociado con riesgos significativos. La creciente normalización de la CPM ha acentuado las complejidades éticas en torno a la realización de intervenciones quirúrgicas sin necesidad médica.

La CPM  presenta un desafío dentro de los marcos de medición de la calidad de la atención médica, ya que las tasas de cesáreas en pacientes de bajo riesgo, nulíparas, a término, de feto único y de vértice (NTSV) (robson 1 y 2) sirven como una métrica fundamental de la calidad perinatal en los sistemas de atención médica, las aseguradoras y los organismos reguladores, cuyo objetivo es promover el uso prudente de la cesárea y reducir las intervenciones.

La inclusión de la CPM , que se basa exclusivamente en las pacientes, en las tasas generales de cesáreas NTSV, infla las tasas generales, socava los parámetros de calidad y potencialmente somete a médicos y hospitales a escrutinio. Además, la CPM puede tener implicaciones financieras negativas, ya que puede no estar alineada con los modelos de reembolso que favorecen la atención basada en la evidencia que minimiza las intervenciones no indicadas. Una deficiencia crítica de las políticas de medición de calidad perinatal central de la cesárea NTSV (robson 1 y 2) es su dependencia de tasas de cesáreas no ajustadas. Este enfoque no tiene en cuenta  la CPM, que se basan en la autonomía de la paciente y la toma de decisiones informada.

La tensión entre respetar la autonomía del paciente y adherirse a las medidas de calidad institucionales y políticas requiere  una reforma la forma de abordar las complejidades de la práctica obstétrica moderna.


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