jueves, 22 de enero de 2026

CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 3

Gynec online

Obligaciones de los obstetras basadas en la beneficencia

El modelo de responsabilidad profesional en obstetricia alienta a los médicos a promover el bienestar de las pacientes equilibrando el respeto a su autonomía con las obligaciones basadas en la beneficencia, tanto para las pacientes embarazadas como para las perinatales.

Las obligaciones basadas en la beneficencia implican proporcionar recomendaciones basadas en la evidencia, especialmente cuando una opción parece ofrecer beneficios sustanciales sobre otras.

Sin embargo, los médicos tienen la obligación de proporcionar información precisa y equilibrada.

Si bien las cesáreas pueden ser médicamente necesarias en algunas situaciones, conllevan un mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas, como infecciones, hemorragias, tiempos de recuperación más prolongados y un mayor riesgo de muerte materna. Además, en futuros embarazos, la cesárea puede aumentar el riesgo de anomalías placentarias, ruptura uterina y una reducción en las probabilidades de implantación y nacimiento vivo después de una transferencia de un solo embrión euploide. Sin embargo, no se asocian con un mayor riesgo de parto prematuro en futuros embarazos.

Para el neonato, la CPM  antes de las 39 semanas se relaciona con un mayor riesgo de morbilidad y la mortalidad, mientras que los partos por cesárea electiva después de las 39 semanas conllevan un menor riesgo de problemas respiratorios graves, pero pueden resultar en un retraso en el vínculo y la lactancia materna, lesiones quirúrgicas y una mayor probabilidad de ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales.

La evidencia emergente sugiere que el impacto de la cesárea en la salud neonatal e infantil va más allá de los riesgos quirúrgicos inmediatos. Los estudios demuestran una mayor incidencia de obesidad y afecciones alérgicas en los niños nacidos por cesárea electiva en comparación con el parto vaginal, probablemente debido a alteraciones en el microbioma infantil.

Las investigaciones han revelado que los bebés nacidos por cesárea presentan una diversidad bacteriana reducida y una composición de la microbiota alterada, lo que podría influir en la programación metabólica y el desarrollo del sistema inmunitario. Estas variaciones del microbioma pueden contribuir a un mayor riesgo de obesidad, asma y trastornos inmunomediados, lo que justifica una cuidadosa consideración en el asesoramiento .

A pesar de algunos beneficios médicos existe un amplio consenso entre las sociedades profesionales de que, en ausencia de indicaciones fetales o maternas, no se debe ofrecer de forma rutinaria una cesárea y que se debe recomendar el parto vaginal como la modalidad preferida.

Obligaciones de los obstetras basadas en la autonomía

El respeto a la autonomía de la paciente es un principio ético fundamental y respalda el derecho de la mujer a elegir su modo de parto. El principio ético del respeto a la autonomía en la atención médica abarca tanto el derecho negativo a rechazar un tratamiento como el derecho positivo a exigir una intervención específica.

El respeto a la autonomía cobra mayor fuerza cuando confirma el derecho negativo de la paciente a rechazar una intervención. Cuando una paciente alega un derecho positivo —exigiendo acciones o intervenciones específicas—, esta afirmación debe sopesarse cuidadosamente con las obligaciones del profesional de la salud, basadas en la beneficencia, de actuar en el mejor interés de la paciente.

El respeto a la autonomía no existe de forma aislada, sino que interactúa con los deberes éticos profesionales para garantizar que las decisiones prioricen tanto el bienestar de la paciente como un juicio clínico sólido.

Si bien el respeto a la autonomía de la paciente es fundamental, debe sopesarse con la obligación ética del médico, basada en la beneficencia, de evitar procedimientos que considere perjudiciales.

En el contexto de la CPM , el respeto a la autonomía de la paciente exige ofrecer recomendaciones claras y basadas en la evidencia. Cuando la evidencia médica favorece una opción sobre otra, ya sea parto vaginal o cesárea, el médico tiene la responsabilidad profesional de compartirla, ofreciendo una recomendación bien fundamentada e informando a la paciente sobre ambas opciones. Si los datos sugieren que el parto vaginal ofrece mayores beneficios y menores riesgos en comparación con la cesárea, el médico debe analizar estos hallazgos de forma transparente y brindar orientación acorde con dicha información.

Esta orientación, como parte del proceso de consentimiento informado, debe garantizar la transparencia y una explicación completa de los riesgos y beneficios de ambas opciones, permitiendo a la paciente tomar una decisión final informada que refleje sus valores y preferencias.

Las pacientes deben comprender a fondo los riesgos y beneficios tanto de la cesárea como del parto vaginal, especialmente al considerar una cesárea de parto vaginal sin indicación médica.

Negar a priori la solicitud de una mujer de una cesárea de parto vaginal puede interpretarse como una vulneración de su autonomía corporal y de su capacidad para controlar su experiencia de parto. Sin embargo, tras analizar la evidencia y comprender las inquietudes individuales de la paciente, la decisión de proceder con una cesárea de parto vaginal después de las 39 semanas puede ser acorde con el respeto a su autonomía.

Los médicos no están éticamente obligados a ofrecer una cesárea sin indicación médica, pero deben asegurarse de que las pacientes estén plenamente informadas sobre sus opciones. Los médicos también pueden explorar factores psicológicos o traumáticos para garantizar un enfoque integral antes de tomar una decisión final sobre una cesárea de parto vaginal.

Si un médico se niega a realizar una CPM después de las 39 semanas debido a la falta de indicaciones médicas, debe comunicar su decisión de forma clara y comprensiva, explicando detalladamente sus razones.

Para respetar los estándares éticos y apoyar la autonomía de la paciente, el médico debe garantizar la continuidad de la atención ofreciendo una derivación a otro profesional cualificado dispuesto a realizar el procedimiento.

Idealmente, esta conversación debería tener lugar al principio del embarazo para que la paciente tenga la opción de encontrar un médico que se adapte a su solicitud.

 


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