Tras el diagnóstico de preeclampsia, los biomarcadores
angiogénicos sFlt‑1, PlGF
y especialmente su cociente sFlt‑1/PlGF se usan sobre todo para estratificar riesgo,
vigilar la progresión y ayudar a decidir el momento óptimo del parto, no para
confirmar el diagnóstico únicamente.
- ·
Monitorización y pronóstico tras el diagnóstico
Niveles más altos de sFlt‑1 y cociente sFlt‑1/PlGF, y PlGF
muy bajo, se asocian claramente con formas más graves (eclampsia, HELLP, fallo
renal, hipertensión severa) y con más complicaciones maternas y fetales
El desequilibrio angiogénico aumenta a medida que aparecen
más complicaciones, apoyando su uso para seguir la progresión de la enfermedad
Guías de expertos recomiendan repetir el cociente en mujeres
con PE para ajustar la frecuencia de controles y hospitalización
- ·
Decisión sobre el momento del parto
Un cociente sFlt‑1/PlGF elevado se relaciona con tiempo más
corto hasta el parto y mayor probabilidad de eventos adversos; en
la práctica se usan puntos de corte como <38 (bajo riesgo), 38–85
(intermedio) y >85 (alto riesgo) para estimar cuántos días es razonable
intentar prolongar la gestación de forma segura
El cociente tiene mejor capacidad pronóstica que la presión
arterial o la proteinuria aisladas para anticipar desenlaces graves y parto
<34 semanas
Ratios más altos indican mayor riesgo y necesidad de vigilancia intensiva o parto más precoz, mientras que ratios bajos permiten manejar de forma más conservadora y ambulatoria en mujeres seleccionadas.
- Conclusion
Una vez establecida la preeclampsia, la medición seriada de sFlt‑1, PlGF
y su cociente es útil para valorar gravedad, predecir
complicaciones y apoyar la decisión del momento del parto, complementando (no
sustituyendo) la valoración clínica clásica.
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