jueves, 22 de enero de 2026

CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 7

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Apoyo multidisciplinario e institucional

Para las pacientes que solicitan CPM debido a factores psicológicos como la tocofobia o antecedentes de violencia sexual, los profesionales de la salud deben ofrecer el apoyo psicológico adecuado. Las derivaciones para segundas opiniones, incluyendo a profesionales de la salud mental, como terapeutas especializados en ansiedad perinatal, pueden ayudar a las pacientes a abordar sus miedos.

Además, ofrecer fisioterapia del suelo pélvico y asesoramiento para el manejo del dolor puede ayudar a las pacientes preocupadas por el dolor de parto. Un enfoque multidisciplinario que involucra a obstetras, matronas, anestesiólogos y profesionales de la salud mental garantiza que los factores psicológicos, médicos y sociales de la paciente se aborden de forma integral, lo que permite tomar decisiones mejor informadas. Las instituciones sanitarias desempeñan un papel crucial en el apoyo a médicos y pacientes al gestionar las solicitudes de CPM.

Sin embargo, muchas instituciones no han desarrollado guias para la CPM. Unas políticas institucionales claras deben detallar lo siguiente:

Guías para asesorar a los pacientes que solicitan CDMR.

Procedimientos para el consentimiento informado.

Procesos para la gestión de desacuerdos entre pacientes y profesionales sanitarios.

Opciones para obtener segundas opiniones y derivaciones cuando un médico rechaza la CPM.

Al brindar apoyo institucional y guias claras, los profesionales sanitarios pueden gestionar las solicitudes de de forma ética y sistemática, garantizando un equilibrio entre la autonomía del paciente y el criterio profesional.

Conclusión: La CPM requiere un cuidadoso equilibrio entre la autonomía del paciente y las obligaciones profesionales para optimizar los resultados maternos y neonatales. El manejo ético de la cesárea congénita (CDMR) implica una asesoría integral para explorar las motivaciones de las pacientes, analizando a fondo tanto los beneficios como los riesgos, incluyendo los riesgos quirúrgicos inmediatos, las futuras complicaciones del embarazo, los posibles beneficios como la protección del suelo pélvico y consideraciones fetales como la morbilidad respiratoria y las alteraciones del microbioma. La evidencia reciente que destaca el aumento del riesgo de síndrome de estrés postraumático después de una cesárea y sus posibles impactos en la fertilidad futura añade consideraciones importantes a la asesoría.

El proceso de consentimiento informado debe ser imparcial, basado en la evidencia y accesible para todos los niveles de conocimientos sobre salud. Se debe prestar especial atención a la atención adaptada al trauma y a los factores psicológicos que pueden influir en las preferencias de parto.

Las instituciones sanitarias desempeñan un papel fundamental a través de políticas y directrices claras, protocolos de asesoría estandarizados y métricas de calidad que equilibren las tasas de cesáreas institucionales con la elección informada de la paciente. Las implicaciones financieras de la merecen consideración, en particular en lo que respecta a los costos de atención médica y la equidad.

Más allá de la atención individual de cada paciente, la creciente prevalencia de cesáreas puede tener implicaciones más amplias, incluyendo posibles efectos evolutivos, ya que la reducción de la presión selectiva de la desproporción cefalopélvica podría influir en el tamaño fetal en relación con las dimensiones pélvicas maternas a lo largo de generaciones.

Si bien la CPM puede ser éticamente permisible después de un asesoramiento exhaustivo, no debe considerarse una opción de rutina.

La clave es implementar pautas estandarizadas pero flexibles que prioricen el respeto por la autonomía y la seguridad de la paciente, al tiempo que se mantienen las obligaciones profesionales con el bienestar materno y neonatal.

El éxito requiere apoyo institucional continuo, políticas claras y un compromiso con la atención centrada en la paciente basada en la evidencia.

 


CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 6

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Interés propio del médico en distorsionar el proceso de consentimiento informado.

Si bien la CPM  implica la autonomía de la paciente para elegir, la realidad suele ser más compleja. Las creencias y preferencias personales de los médicos pueden influir en las decisiones de las pacientes sobre el parto por cesárea, comprometiendo potencialmente su autonomía. Esto plantea preocupaciones éticas sobre el interés propio del médico que distorsiona el proceso de consentimiento informado.

Los médicos pueden, inconsciente o conscientemente, influir en las decisiones debido a factores como incentivos económicos, gestión del tiempo o aversión al riesgo. Por ejemplo, las cesáreas programadas pueden ser más predecibles y eficientes en términos de tiempo para los obstetras, y en los modelos de pago por servicio, pueden ser más lucrativas. Estos factores pueden generar sesgos sutiles en la asesoría, donde los médicos podrían enfatizar ciertos riesgos o beneficios alineados con sus intereses en lugar de brindar información equilibrada.

Los partos programados de fetos únicos antes de las 39 semanas se asocian con mayores riesgos neonatales. La práctica de los médicos de programar cesáreas electivas antes de las 39 semanas por conveniencia, como evitar emergencias nocturnas, representa un ejemplo particularmente preocupante de interés propio del médico que compromete la atención al paciente, ya que deliberadamente expone a los recién nacidos a un mayor riesgo de morbilidad respiratoria e ingreso a la unidad de cuidados intensivos neonatales únicamente por conveniencia del profesional.

Este patrón problemático de programación temprana resalta la necesidad de políticas institucionales estrictas que exijan cesáreas electivas antes de las 39 semanas y sistemas sólidos de monitoreo de calidad para evitar que los profesionales prioricen sus horarios sobre los resultados maternos y neonatales óptimos.

Para mantener los estándares éticos, los médicos deben asegurarse de que sus intereses personales, como la conveniencia, las ganancias económicas o la gestión de la carga de trabajo, no influyan en el asesoramiento a las pacientes ni en el proceso de consentimiento informado para la cesárea.

La práctica médica ética exige que los intereses de las pacientes sean primordiales en la toma de decisiones. Este enfoque garantiza que las pacientes puedan tomar decisiones verdaderamente autónomas sobre su atención, manteniendo la integridad del proceso de consentimiento informado y cumpliendo con las obligaciones éticas de los profesionales de la salud en la atención materna.

Los sesgos cognitivos, entrelazados con el interés propio, pueden influir sutilmente en cómo los médicos presentan la información, lo que podría llevar a las pacientes a realizar cesáreas.

Este efecto de encuadre inconsciente puede distorsionar el proceso de consentimiento informado, comprometiendo la autonomía de la paciente. Las decisiones resultantes, si bien aparentemente se basan en la "solicitud materna", en realidad pueden estar más condicionadas por la perspectiva del médico que por las verdaderas preferencias de la paciente.

Cuestiones éticas cruciales sobre la autenticidad de la elección de la paciente en la cesárea de parto vaginal ponen de relieve la necesidad de salvaguardas para garantizar una toma de decisiones informada y autónoma. Las instituciones sanitarias podrían implementar herramientas estandarizadas de ayuda para la toma de decisiones y protocolos de asesoramiento que presenten información equilibrada sobre partos vaginales y cesáreas.

La formación ética para médicos podría contribuir a una mayor objetividad al abordar los sesgos personales y promover la confiabilidad como una virtud profesional fundamental. Dicha confianza intelectual se desarrollaría al mantener conocimientos actualizados sobre los riesgos y beneficios de las cesáreas, y la confianza moral, al priorizar los intereses de la paciente por encima de la conveniencia personal o los incentivos económicos.66e68

La capacitación ética para la consejería de podría incorporar escenarios prácticos.y ejercicios de juego de roles, que permiten a los médicos practicar la presentación de información imparcial y equilibrada, respetando la autonomía de la paciente, mientras que el profesorado superior modela estos comportamientos en interacciones reales con pacientes

CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 5

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Enfoque ético preventivo para el consentimiento informado de pacientes que solicitan una CPM.

El consentimiento informado es un principio ético fundamental en la atención médica que va mucho más allá del mero acto de obtener la firma en un formulario.

Es un proceso interactivo y continuo de comunicación entre el profesional de la salud y la paciente, diseñado para garantizar que las pacientes comprendan plenamente y acepten voluntariamente las intervenciones médicas propuestas. Este proceso implica un intercambio exhaustivo de información, que incluye la naturaleza del procedimiento, sus riesgos y beneficios, las alternativas y los posibles resultados. Al participar en este diálogo colaborativo, los profesionales de la salud no solo cumplen con sus obligaciones éticas y legales, sino que también empoderan a los pacientes para que tomen decisiones que se ajusten a sus valores, preferencias y mejores intereses.

Un enfoque integral centrado en el paciente par CPM implica lo siguiente:

1. Entrevista motivacional: explorar las razones de la paciente para solicitar la cesárea mediante preguntas abiertas, escucha reflexiva y una actitud imparcial.

2. Comprender las motivaciones de la paciente: identificar los factores subyacentes que influyen en la preferencia por la cesárea, como el miedo al dolor, experiencias traumáticas o de agresión sexual previas, o la preocupación por el daño del suelo pélvico.

3. Evaluación de salud: evaluar afecciones preexistentes como la obesidad, la hipertensión o la diabetes que puedan aumentar Riesgos asociados con las cesáreas.

4. Revisión del historial obstétrico: analizar embarazos previos, métodos de parto y complicaciones para fundamentar el plan de atención actual.

5. Análisis de los objetivos reproductivos a largo plazo de la paciente: los planes reproductivos futuros de la paciente influyen significativamente en la asesoría de CPM, ya que los riesgos acumulativos de las cesáreas repetidas hacen que el parto vaginal sea particularmente ventajoso para quienes planean embarazos múltiples.

6. Atención perinatal informada sobre el trauma/evaluación psicológica: la atención informada sobre el trauma en obstetricia representa un enfoque que reconoce el impacto generalizado del trauma,. Este marco reconoce que las pacientes pueden haber experimentado trauma, ya sea por experiencias médicas previas, agresión sexual u otros eventos de la vida, e integra esta conciencia en todos los aspectos de la atención, desde los exámenes de rutina hasta las decisiones importantes sobre el parto.

Los profesionales clínicos deben utilizar de forma universal prácticas basadas en el trauma para fortalecer el control de la paciente sobre su propio cuerpo. Cuando sea necesario, realizar pruebas de detección de agresión sexual y evaluaciones psicológicas utilizando herramientas validadas

7. Abordar los conceptos erróneos: corregir cualquier malentendido sobre la seguridad y los riesgos relativos de la cesárea en comparación con el parto vaginal, asegurando

Las decisiones se basan en información precisa.

8. Presentación de opciones y apoyo:

Discutir opciones como un mejor apoyo durante el parto, técnicas para el manejo del dolor y apoyo psicológico, que puedan abordar las inquietudes sin cirugía.

9. Información completa:

Explicar detalladamente los riesgos, beneficios y posibles resultados tanto del parto por cesárea como por parto vaginal, incluyendo las implicaciones a corto y largo plazo para la madre y el bebé.

10. Método de repaso: Pedir a las pacientes que expliquen la información al profesional de la salud, confirmando su comprensión de los puntos clave.

11. Diálogo continuo: Reconocer que el consentimiento informado es un proceso dinámico, que puede requerir múltiples conversaciones para garantizar una consideración exhaustiva de todos los factores.Establecer planes claros para un apoyo constante durante el parto y definir el equipo de parto puede ayudar a las pacientes a sentirse más seguras al elegir el parto vaginal.

12. Incorporar herramientas de análisis de decisiones: herramientas de análisis de decisiones, como las desarrolladas por el Consorcio Qual-Dec, para mejorar el proceso de consentimiento Si bien no están muy extendidas, estas herramientas pueden ayudar a garantizar que las pacientes estén completamente informadas sobre los riesgos, beneficios y alternativas de una manera equilibrada y completa.

Este enfoque integrado garantiza que las solicitudes de las pacientes de CPM se basen en una comprensión clara de las implicaciones del procedimiento. Establece una base de confianza entre la paciente y el profesional de la salud, promoviendo una atención colaborativa que respeta la autonomía de la paciente y, al mismo tiempo, equilibra la experiencia médica y las consideraciones éticas. Este proceso imparcial permite a las pacientes tomar decisiones informadas, alineadas con sus valores y bienestar general, a la vez que cumple con la obligación ética del médico de brindar atención y orientación óptimas.

Si una paciente solicita una CDMR durante el período preparto, el consentimiento informado para la CDMR idealmente debe obtenerse durante las visitas preparto y las conversaciones deben tener lugar mucho antes del término, lo que permite una exploración exhaustiva de los riesgos y beneficios, las implicaciones para la recuperación y el impacto en futuros embarazos.

Esto permite un consentimiento informado sin presión de tiempo y programar la CPM si se opta por esto.  Por el contrario, una cesárea no programada representa un escenario más complejo y urgente, en el que las mujeres solicitan una cesárea sin indicaciones médicas tras su ingreso a la sala de partos, lo que requiere una evaluación cuidadosa tanto del estado actual del trabajo de parto como de los factores que influyen en esta solicitud urgente.

Una cesárea no programada requiere una evaluación cuidadosa de la solicitud de la paciente, ya que los factores estresantes físicos y emocionales del trabajo de parto, como el dolor, el agotamiento y la ansiedad, pueden influir en el juicio y la decisión autónoma de la paciente.

Cuando una paciente solicita una CPM durante el parto, los profesionales sanitarios no deben rechazar ni acceder de inmediato a la solicitud, sino implementar un proceso de evaluación que incluya:

(1) determinar el motivo de la solicitud,

(2) evaluar el progreso del parto y el estado fetal,

(3) considerar la optimización del manejo del dolor y el apoyo emocional,

(4) documentar una asesoría exhaustiva sobre los riesgos y beneficios de una CPM, como el aumento de riesgos durante el parto activo en comparación con la continuación hacia el parto vaginal, y

(5) evaluar la capacidad de toma de decisiones de la paciente.

En definitiva, el manejo de la CPM intraparto requiere un delicado equilibrio entre el respeto a la autonomía materna y el cumplimiento de las responsabilidades profesionales, lo cual se logra mediante asesoría basada en la evidencia, medidas de apoyo adecuadas y una documentación minuciosa del proceso de consentimiento que reconozca las implicaciones inmediatas y a largo plazo para la salud materno-fetal.

El imperativo ético de utilizar niveles de comprensión adecuados para el proceso de consentimiento informado. Los documentos de consentimiento informado deben redactarse en un lenguaje claro y comprensible para garantizar que los pacientes comprendan plenamente los riesgos, beneficios y alternativas de su atención, lo que les permitirá tomar decisiones verdaderamente informadas sobre su atención.

Tanto los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) como los NIH enfatizan la importancia de la alfabetización en salud y su efecto en la calidad de la atención y la comprensión del paciente, así como la necesidad de utilizar un lenguaje sencillo al proporcionar información al paciente. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que los materiales de salud a menudo superan el nivel de lectura recomendado para estudiantes de sexto a octavo grado, y muchos están escritos a un nivel de décimo a duodécimo grado o superior, mientras que el adulto estadounidense promedio lee a un nivel de séptimo a octavo grado. Esta discrepancia crea barreras significativas para la alfabetización en salud y una atención eficaz


CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 4

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Enfoque ético preventivo para el consentimiento informado de pacientes que solicitan una CPM.

El consentimiento informado es un principio ético fundamental en la atención médica que va mucho más allá del mero acto de obtener la firma en un formulario.

Es un proceso interactivo y continuo de comunicación entre el profesional de la salud y la paciente, diseñado para garantizar que las pacientes comprendan plenamente y acepten voluntariamente las intervenciones médicas propuestas. Este proceso implica un intercambio exhaustivo de información, que incluye la naturaleza del procedimiento, sus riesgos y beneficios, las alternativas y los posibles resultados. Al participar en este diálogo colaborativo, los profesionales de la salud no solo cumplen con sus obligaciones éticas y legales, sino que también empoderan a los pacientes para que tomen decisiones que se ajusten a sus valores, preferencias y mejores intereses.

Un enfoque integral centrado en el paciente par CPM implica lo siguiente:

1. Entrevista motivacional: explorar las razones de la paciente para solicitar la cesárea mediante preguntas abiertas, escucha reflexiva y una actitud imparcial.

2. Comprender las motivaciones de la paciente: identificar los factores subyacentes que influyen en la preferencia por la cesárea, como el miedo al dolor, experiencias traumáticas o de agresión sexual previas, o la preocupación por el daño del suelo pélvico.

3. Evaluación de salud: evaluar afecciones preexistentes como la obesidad, la hipertensión o la diabetes que puedan aumentar Riesgos asociados con las cesáreas.

4. Revisión del historial obstétrico: analizar embarazos previos, métodos de parto y complicaciones para fundamentar el plan de atención actual.

5. Análisis de los objetivos reproductivos a largo plazo de la paciente: los planes reproductivos futuros de la paciente influyen significativamente en la asesoría de CPM, ya que los riesgos acumulativos de las cesáreas repetidas hacen que el parto vaginal sea particularmente ventajoso para quienes planean embarazos múltiples.

6. Atención perinatal informada sobre el trauma/evaluación psicológica: la atención informada sobre el trauma en obstetricia representa un enfoque que reconoce el impacto generalizado del trauma,. Este marco reconoce que las pacientes pueden haber experimentado trauma, ya sea por experiencias médicas previas, agresión sexual u otros eventos de la vida, e integra esta conciencia en todos los aspectos de la atención, desde los exámenes de rutina hasta las decisiones importantes sobre el parto.

Los profesionales clínicos deben utilizar de forma universal prácticas basadas en el trauma para fortalecer el control de la paciente sobre su propio cuerpo. Cuando sea necesario, realizar pruebas de detección de agresión sexual y evaluaciones psicológicas utilizando herramientas validadas

7. Abordar los conceptos erróneos: corregir cualquier malentendido sobre la seguridad y los riesgos relativos de la cesárea en comparación con el parto vaginal, asegurando

Las decisiones se basan en información precisa.

8. Presentación de opciones y apoyo:

Discutir opciones como un mejor apoyo durante el parto, técnicas para el manejo del dolor y apoyo psicológico, que puedan abordar las inquietudes sin cirugía.

9. Información completa:

Explicar detalladamente los riesgos, beneficios y posibles resultados tanto del parto por cesárea como por parto vaginal, incluyendo las implicaciones a corto y largo plazo para la madre y el bebé.

10. Método de repaso: Pedir a las pacientes que expliquen la información al profesional de la salud, confirmando su comprensión de los puntos clave.

11. Diálogo continuo: Reconocer que el consentimiento informado es un proceso dinámico, que puede requerir múltiples conversaciones para garantizar una consideración exhaustiva de todos los factores.Establecer planes claros para un apoyo constante durante el parto y definir el equipo de parto puede ayudar a las pacientes a sentirse más seguras al elegir el parto vaginal.

12. Incorporar herramientas de análisis de decisiones: herramientas de análisis de decisiones, como las desarrolladas por el Consorcio Qual-Dec, para mejorar el proceso de consentimiento Si bien no están muy extendidas, estas herramientas pueden ayudar a garantizar que las pacientes estén completamente informadas sobre los riesgos, beneficios y alternativas de una manera equilibrada y completa.

Este enfoque integrado garantiza que las solicitudes de las pacientes de CPM se basen en una comprensión clara de las implicaciones del procedimiento. Establece una base de confianza entre la paciente y el profesional de la salud, promoviendo una atención colaborativa que respeta la autonomía de la paciente y, al mismo tiempo, equilibra la experiencia médica y las consideraciones éticas. Este proceso imparcial permite a las pacientes tomar decisiones informadas, alineadas con sus valores y bienestar general, a la vez que cumple con la obligación ética del médico de brindar atención y orientación óptimas.


CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 3

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Obligaciones de los obstetras basadas en la beneficencia

El modelo de responsabilidad profesional en obstetricia alienta a los médicos a promover el bienestar de las pacientes equilibrando el respeto a su autonomía con las obligaciones basadas en la beneficencia, tanto para las pacientes embarazadas como para las perinatales.

Las obligaciones basadas en la beneficencia implican proporcionar recomendaciones basadas en la evidencia, especialmente cuando una opción parece ofrecer beneficios sustanciales sobre otras.

Sin embargo, los médicos tienen la obligación de proporcionar información precisa y equilibrada.

Si bien las cesáreas pueden ser médicamente necesarias en algunas situaciones, conllevan un mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas, como infecciones, hemorragias, tiempos de recuperación más prolongados y un mayor riesgo de muerte materna. Además, en futuros embarazos, la cesárea puede aumentar el riesgo de anomalías placentarias, ruptura uterina y una reducción en las probabilidades de implantación y nacimiento vivo después de una transferencia de un solo embrión euploide. Sin embargo, no se asocian con un mayor riesgo de parto prematuro en futuros embarazos.

Para el neonato, la CPM  antes de las 39 semanas se relaciona con un mayor riesgo de morbilidad y la mortalidad, mientras que los partos por cesárea electiva después de las 39 semanas conllevan un menor riesgo de problemas respiratorios graves, pero pueden resultar en un retraso en el vínculo y la lactancia materna, lesiones quirúrgicas y una mayor probabilidad de ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales.

La evidencia emergente sugiere que el impacto de la cesárea en la salud neonatal e infantil va más allá de los riesgos quirúrgicos inmediatos. Los estudios demuestran una mayor incidencia de obesidad y afecciones alérgicas en los niños nacidos por cesárea electiva en comparación con el parto vaginal, probablemente debido a alteraciones en el microbioma infantil.

Las investigaciones han revelado que los bebés nacidos por cesárea presentan una diversidad bacteriana reducida y una composición de la microbiota alterada, lo que podría influir en la programación metabólica y el desarrollo del sistema inmunitario. Estas variaciones del microbioma pueden contribuir a un mayor riesgo de obesidad, asma y trastornos inmunomediados, lo que justifica una cuidadosa consideración en el asesoramiento .

A pesar de algunos beneficios médicos existe un amplio consenso entre las sociedades profesionales de que, en ausencia de indicaciones fetales o maternas, no se debe ofrecer de forma rutinaria una cesárea y que se debe recomendar el parto vaginal como la modalidad preferida.

Obligaciones de los obstetras basadas en la autonomía

El respeto a la autonomía de la paciente es un principio ético fundamental y respalda el derecho de la mujer a elegir su modo de parto. El principio ético del respeto a la autonomía en la atención médica abarca tanto el derecho negativo a rechazar un tratamiento como el derecho positivo a exigir una intervención específica.

El respeto a la autonomía cobra mayor fuerza cuando confirma el derecho negativo de la paciente a rechazar una intervención. Cuando una paciente alega un derecho positivo —exigiendo acciones o intervenciones específicas—, esta afirmación debe sopesarse cuidadosamente con las obligaciones del profesional de la salud, basadas en la beneficencia, de actuar en el mejor interés de la paciente.

El respeto a la autonomía no existe de forma aislada, sino que interactúa con los deberes éticos profesionales para garantizar que las decisiones prioricen tanto el bienestar de la paciente como un juicio clínico sólido.

Si bien el respeto a la autonomía de la paciente es fundamental, debe sopesarse con la obligación ética del médico, basada en la beneficencia, de evitar procedimientos que considere perjudiciales.

En el contexto de la CPM , el respeto a la autonomía de la paciente exige ofrecer recomendaciones claras y basadas en la evidencia. Cuando la evidencia médica favorece una opción sobre otra, ya sea parto vaginal o cesárea, el médico tiene la responsabilidad profesional de compartirla, ofreciendo una recomendación bien fundamentada e informando a la paciente sobre ambas opciones. Si los datos sugieren que el parto vaginal ofrece mayores beneficios y menores riesgos en comparación con la cesárea, el médico debe analizar estos hallazgos de forma transparente y brindar orientación acorde con dicha información.

Esta orientación, como parte del proceso de consentimiento informado, debe garantizar la transparencia y una explicación completa de los riesgos y beneficios de ambas opciones, permitiendo a la paciente tomar una decisión final informada que refleje sus valores y preferencias.

Las pacientes deben comprender a fondo los riesgos y beneficios tanto de la cesárea como del parto vaginal, especialmente al considerar una cesárea de parto vaginal sin indicación médica.

Negar a priori la solicitud de una mujer de una cesárea de parto vaginal puede interpretarse como una vulneración de su autonomía corporal y de su capacidad para controlar su experiencia de parto. Sin embargo, tras analizar la evidencia y comprender las inquietudes individuales de la paciente, la decisión de proceder con una cesárea de parto vaginal después de las 39 semanas puede ser acorde con el respeto a su autonomía.

Los médicos no están éticamente obligados a ofrecer una cesárea sin indicación médica, pero deben asegurarse de que las pacientes estén plenamente informadas sobre sus opciones. Los médicos también pueden explorar factores psicológicos o traumáticos para garantizar un enfoque integral antes de tomar una decisión final sobre una cesárea de parto vaginal.

Si un médico se niega a realizar una CPM después de las 39 semanas debido a la falta de indicaciones médicas, debe comunicar su decisión de forma clara y comprensiva, explicando detalladamente sus razones.

Para respetar los estándares éticos y apoyar la autonomía de la paciente, el médico debe garantizar la continuidad de la atención ofreciendo una derivación a otro profesional cualificado dispuesto a realizar el procedimiento.

Idealmente, esta conversación debería tener lugar al principio del embarazo para que la paciente tenga la opción de encontrar un médico que se adapte a su solicitud.

 


CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 2

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Por qué las pacientes pueden solicitar CPM

Las razones  son multifactoriales y complejas. Es probable que factores culturales específicos de la situación, el miedo al dolor durante el parto, la experiencia previa y las interacciones con profesionales de la salud hayan contribuido al aumento de la CPM .

Las razones más frecuentes incluyen preocupaciones sobre el manejo del dolor, la salud y la seguridad de la madre o el bebé, y consideraciones psicológicas o personales,  también pueden solicitarla basándose en la seguridad percibida, la preferencia por programar el momento del parto. La tocofobia, la forma más grave del espectro del miedo al parto, es un motivo poco común pero común para solicitar una cesárea electiva; sin embargo, se reconoce con poca frecuencia .

Las pacientes embarazadas desean controlar sus cuerpos de forma autónoma, y ​​esta decisión única no puede clasificarse simplemente como una indicación "no clínica", sino más bien estar inmersa en la salud conductual materna.

En EE. UU., una de cada tres mujeres ha sufrido violencia sexual con contacto físico en algún momento de su vida.

Las sobrevivientes de violencia sexual durante el embarazo experimentan recuerdos estresantes y desencadenantes como la presión pélvica, el movimiento fetal, los exámenes perinatales y las actividades relacionadas con el parto.

Los riesgos del parto vaginal debido a historias vívidas y fáciles de recordar sobre complicaciones, como partos traumáticos compartidos por amigos o medios de comunicación, pueden contribuir a sesgos cognitivos.

La aversión a la pérdida podría amplificar aún más la decisión de optar por una cesárea, ya que las mujeres pueden priorizar evitar posibles resultados negativos, como los riesgos percibidos de lesiones en el parto vaginal, incluso si estos riesgos son estadísticamente menores que las posibles complicaciones de la cirugía.

En consecuencia, la combinación de estos sesgos cognitivos puede llevar a las mujeres a elegir la cesárea como una opción percibida como "más segura", a pesar de que los resultados generales puedan no respaldar esta percepción. También podrían indicar  un sesgo cognitivo donde se  toman decisiones basándose en sus emociones y sentimientos hacia el tema, en lugar de considerar datos objetivos o probabilidades, y donde las respuestas emocionales a la idea del parto podrían afectar significativamente el proceso de toma de decisiones.

Por último, el efecto de encuadre es un sesgo cognitivo donde las personas toman decisiones basándose en cómo se presenta la información, en lugar de en los hechos en sí.

 Con el efecto de encuadre, la misma opción parece más o menos atractiva dependiendo de si se enmarca positiva o negativamente

Declaraciones de organizaciones profesionales sobre la CDMR

Las guias internacionales sobre la CPM coinciden en gran medida con las de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) (2007), el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (2011), el Real Colegio Australiano y Neozelandés de Obstetras y Ginecólogos (2013), la Agencia Sueca de Tecnología Sanitaria y la Sociedad Internacional de Cirugía (2016), que se pronuncian a favor de la CPM  tras la información y el asesoramiento adecuados, mientras que la Sociedad de Obstetras y Ginecólogos de Canadá (2009) se opone.

La mayor organización profesional a nivel mundial, la FIGO Internacional, el ACOG y el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos (RCOG) enfatizan que el parto vaginal debe recomendarse de forma rutinaria a menos que exista una indicación materna o fetal para una cesárea. Además, establecen que si la paciente aún opta por una cesárea, tras la asesoría adecuada y el consentimiento informado, esta no debe realizarse antes de las 39 semanas y se debe informar a las pacientes sobre los riesgos crecientes con cada cesárea repetida, como placenta previa, acreta y la necesidad de histerectomía.

El RCOG creó una tabla de riesgos que estima los riesgos asociados con la cesárea programada en comparación con el parto vaginal programado, como un mayor riesgo de muerte materna (1 en 4200 frente a 1 en 25 000) y placenta acreta en futuros embarazos, mientras que existe un menor riesgo de incontinencia urinaria después de una cesárea (1 en 4) en comparación con un parto vaginal (1 en 2).

Sin embargo, las comparaciones de mortalidad publicadas entre cesárea y parto vaginal deben interpretarse con cautela,. El verdadero espectro de riesgos va desde el más bajo con un parto vaginal exitoso, pasando por la CPM  programada, hasta el más alto con una cesárea tras un intento de parto fallido.

Los riesgos neonatales, como la obesidad y el asma, son ligeramente mayores con el parto por cesárea.  Una revisión sistemática reciente demostró una mayor tasa de obesidad en niños nacidos por cesárea electiva en comparación con el parto vaginal (riesgo relativo: 1,10; IC del 95 %: 1,01; 1,18).

Una explicación plausible del efecto sobre la obesidad infantil, así como sobre el asma, podría ser la diferencia en el microbioma al nacer, que eventualmente conduce a una desregulación biológica de los microbios que impacta en los procesos metabólicos de utilización normal de energía, así como en el desarrollo del sistema inmunitario.


CESÁREA A PETICIÓN MATERNA 1

LECTURA Gynec online  AJOG- enero 2026


La cesárea a petición materna (CPM) se define como una cesárea primaria realizada a petición, en ausencia de indicaciones médicas maternas o fetales, ¹

Anteriormente, la CPM se denominaba "cesárea primaria electiva", pero el término era ambiguo, ya que podía abarcar diversos escenarios más allá de los basados ​​exclusivamente en la preferencia materna

Una CPM puede plantear problemas éticos al equilibrar las obligaciones de los médicos basadas en la beneficencia y la autonomía.

La tasa de CPM varía significativamente entre países, del 0,2 % al 42,0 %7, y llega hasta el 16 % en China y el 17 % en Australia, aunque el seguimiento preciso de las CPM es difícil debido a la documentación inconsistente y a la falta de codificación médica específica para los procedimientos.

Factores como las percepciones culturales, la autonomía de la paciente, la posible desinformación y las preferencias logísticas contribuyen al aumento de la CPM, lo que la convierte en un problema multifacético que trasciende el razonamiento clínico puro.

El marco ético para abordar la cesárea por solicitud materna se estableció inicialmente en la Conferencia sobre el Estado de la Ciencia de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de 2006, que brindó orientación sobre cómo equilibrar la autonomía materna con la evidencia médica.

Este análisis ampliado profundiza en cuestiones como el consentimiento informado, los sesgos cognitivos y la atención adaptada al trauma, a la vez que proporciona orientación práctica para los profesionales clínicos que abordan estas complejas decisiones, haciendo referencia a importante literatura previa.

Si bien la cesárea es una intervención que salva vidas cuando está médicamente indicada, sigue siendo un procedimiento quirúrgico mayor asociado con riesgos significativos. La creciente normalización de la CPM ha acentuado las complejidades éticas en torno a la realización de intervenciones quirúrgicas sin necesidad médica.

La CPM  presenta un desafío dentro de los marcos de medición de la calidad de la atención médica, ya que las tasas de cesáreas en pacientes de bajo riesgo, nulíparas, a término, de feto único y de vértice (NTSV) (robson 1 y 2) sirven como una métrica fundamental de la calidad perinatal en los sistemas de atención médica, las aseguradoras y los organismos reguladores, cuyo objetivo es promover el uso prudente de la cesárea y reducir las intervenciones.

La inclusión de la CPM , que se basa exclusivamente en las pacientes, en las tasas generales de cesáreas NTSV, infla las tasas generales, socava los parámetros de calidad y potencialmente somete a médicos y hospitales a escrutinio. Además, la CPM puede tener implicaciones financieras negativas, ya que puede no estar alineada con los modelos de reembolso que favorecen la atención basada en la evidencia que minimiza las intervenciones no indicadas. Una deficiencia crítica de las políticas de medición de calidad perinatal central de la cesárea NTSV (robson 1 y 2) es su dependencia de tasas de cesáreas no ajustadas. Este enfoque no tiene en cuenta  la CPM, que se basan en la autonomía de la paciente y la toma de decisiones informada.

La tensión entre respetar la autonomía del paciente y adherirse a las medidas de calidad institucionales y políticas requiere  una reforma la forma de abordar las complejidades de la práctica obstétrica moderna.