La actividad sexual es un indicador reconocido de bienestar
tanto en adultos no gestantes como en gestantes. En este artículo, el término «sexo» o
«actividad sexual» se refiere principalmente al coito vaginal —
En este número de *AJOG MFM*, Capozzi et al. presentan un
estudio prospectivo sobre la actividad sexual en 197 personas gestantes (de 18
años o más) en la zona de Parma, Italia.
El estudio evaluó la actividad sexual durante el embarazo
mediante el Índice de Función Sexual Femenina (FSFI, por sus siglas en inglés),
aplicado a las 35 semanas de gestación y a los 6 meses tras el parto.
La edad media de las participantes era de 33 años, con un
índice de masa corporal de 23 kg/m²; 108 de las 197 personas (55 %) eran
nulíparas. Del total de 197 participantes, 144 (73,1 %) mantuvieron actividad
sexual durante la etapa final del embarazo.
De hecho, existe una amplia evidencia científica que
respalda la seguridad y los múltiples beneficios de la actividad sexual
—incluido el coito vaginal— durante el embarazo
Un libro reciente titulado «Sexo y embarazo» (*Sex and
pregnancy*) resume de manera excelente la evidencia científica existente sobre
este tema.
Farine D., Tobias Gonzalez P.: Sex and pregnancy . 2023 . Cambridge medicine
Resulta lamentable,
por ejemplo, que el cristianismo y otras religiones hayan fomentado la
abstinencia hasta el matrimonio y la búsqueda de la concepción, cuando se ha
demostrado que la exposición al semen antes de la concepción conlleva
beneficios, entre ellos una menor incidencia de preeclampsia.
Se han desmentido muchos mitos sobre el sexo durante el
embarazo, lo que demuestra que no solo es seguro, sino que, a menudo, conlleva beneficios
.
Hace muchos años, mientras analizaba los datos de un ensayo
aleatorizado —realizado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y
Desarrollo Humano— sobre la vaginosis bacteriana y *Trichomonas vaginalis*,
descubrí que una mayor frecuencia de relaciones sexuales durante el segundo trimestre
se asociaba con una reducción del 40 %
en los partos prematuros, en comparación con la ausencia de actividad sexual.
Al principio, pensé que había cometido algún error en el
análisis estadístico; sin embargo, los estadísticos confirmaron mis resultados,
y mi coautor, el Dr. Klebanoff, me explicó que esta asociación es un hecho
constatado en muchos otros estudios. Señaló que la relación «más sexo = menos
partos prematuros» podría deberse, en parte, a que las personas más sanas —con
menos afecciones médicas— tienden a mantener más relaciones sexuales; por
tanto, un mejor estado de salud se asocia tanto a una mayor actividad sexual
como a una menor incidencia de partos prematuros.
Sin duda, existen riesgos asociados a las relaciones
sexuales durante el embarazo. Estos riesgos están relacionados, en su mayor
parte, con la posibilidad de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS),
tales como clamidia, gonorrea, sífilis, herpes, *Trichomonas vaginalis*,
hepatitis B y C, VIH y el virus del papiloma humano. El uso de preservativos
puede mitigar estos riesgos vinculados a las ITS. Asimismo, existen algunas
contraindicaciones, )PP , RPM ).
Cabe destacar que no hay pruebas de que la actividad sexual
aumente los riesgos en casos de placenta previa o *vasa previa*. La gran mayoría de las personas continúan
manteniendo relaciones sexuales de forma segura durante el embarazo,
observándose una disminución natural y esperable de la actividad sexual tanto
en el primer como en el tercer trimestre, así como en el periodo inmediatamente
posterior al parto.
En conclusión, la
actividad sexual durante el embarazo —incluyendo el coito vaginal y otras
prácticas— conlleva numerosos beneficios, presenta pocos riesgos (que además
son prevenibles) y cuenta con muy pocas contraindicaciones. Por lo tanto, se
debe fomentar la práctica de relaciones sexuales durante el embarazo en la gran
mayoría de las personas gestantes.

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